Leon XIII, laboratorio de la crisis

la foto

Sevilla. Número 1 de la calle León XIII. No queda rastro del cajero automático ni de la publicidad sobre los tipos de interés que durante años cautivaban a los viandantes, esos enormes carteles con el color corporativo albiceleste del banco inglés que ocupó el local en la España que se evaporó. Durante meses ha sido una fachada destartalada a la que llegaba por error algún cliente despistado. Tropezaba inevitablemente con la papelera, la única superviviente de aquel pasado no tan lejano. Ahí sigue hoy, destartalada pero ahí, debajo del enorme cartel de letras de palo que colgaron el pasado viernes sus nuevos inquilinos antes de coger el AVE para Madrid y empezar a poner negro sobre blanco sus prioridades políticas. Podemos ya tiene sede en Sevilla y está en el número 1 de León XIII.

Sobra decir que León XIII era el nombre de un Papa pero, para los sevillanos, es sobre todo el de una conocida calle que enlaza en sentido único la ronda que abraza el casco histórico con las barriadas más populosas del distrito Macarena. Allí donde empieza a morir el trazado de León XIII, cerca ya de la rotonda que reparte caminos hacia el Norte, por un lado, y abre la ciudad al río, por el otro, se escribió la historia más trágica de la vida contemperánea de la calle con el asesinato de la joven Marta del Castillo.

En esas jornadas horribles de la reconstrucción de los hechos, León XIII estuvo en todos los titulares y sus vecinos esquivaban como podían a las cámaras mientras compaginaban el estupor con su vida diaria. Las compras en la frutería, los recados en la tintorería y en la tienda de fotos, el repaso al escaparate de la joyería de toda la vida, al de los modernos complementos de la joyería nueva y a las muchas zapaterías que jalonaban la concurrida calzada de una arteria de barrio con vida y finanzas propias. Tanta que cada dos números había una entidad con sus cajeros abiertos de par en par y largas colas en todas las franjas horarias de apertura al público. Coincidiendo con aquel indeseado protagonismo de León XIII, antes de que nadie en la zona hubiese oído hablar de las hipotecas subprime, llegó a haber negocio a la vez para tres bancos (uno cántabro, otro vasco y el inglés) y siete sucursales de cajas de ahorros de las de entonces (cuatro andaluzas y dos foráneas), cada una con su logotipo, su color corporativo y sus fotos de familias sonrientes colgando detrás de las robustas cristaleras que trasladaban la idea de que los ahorros del vecindario estaban blindados frente a los amigos de lo ajeno.

Había clientes para todos, pero el banco inglés daba un punto de distinción a los suyos. Sus empleados, todos con acento de sevillanos de bien y con una afabilidad a prueba de impagos, hacían sentir a sus recién hipotecados como pertenecientes a un club de gente selecta, elegidos con su criterio superior de banco extranjero para beneficiarse de esas condiciones tan ventajosas que no podría encontrar en la acera de enfrente ni dos números más allá ni tres ni cuatro (así hasta diez entidades financieras en un trayecto de menos de un kilómetro).

La competencia era agresiva. Las hubo que entraron un día con cierto complejo de precaria recién contratada a informarse sobre los créditos y salieron dando gracias a todas las deidades de la City por volver a casa con una hipoteca colocada para los siguientes 30 años, un seguro de hogar calculado para bienes muebles propios de un palacete en Kensington y otra póliza de vida que era voluntaria salvo que, al no contratarla, se quisiera levantar la sospecha de los jefes territoriales y correr el riesgo de perder las idílicas condiciones crediticias. Cómo decir que no, pensó, con su pírrica nómina en mano, aquella tierna prehipotecada mientras a sus cándidos oídos llegaban aduladores comentarios sobre la brillante carrera de éxitos económicos que le quedaban por delante y en la que ellos, asesores financieros de su operación, confiaban ciegamente. Tanto que casi no miraron la nómina.

Años después, cuenta la hipotecada, una mañana se acercó a la sucursal a mirar si le habían ingresado la prestación por desempleo y se encontró con el único recibimiento de una papelera destartalada. El banco inglés había desalojado León XIII, mucho después, todo hay que decirlo, que el vasco y que las cajas fusionadas primero y vendidas después hubiesen dejado una presencia testimonial en la esquina más cercana a la ronda histórica. En la espesura del barrio no quedó ni un cajero y el nuevo paisaje urbano se cosmopolitizó por mor de los muchos establecimientos regentados por chinos, uno delante de otro, otro frente al uno, que se sonríen de acera a acera sin caer en la trampa de la rivalidad bancaria de antaño.

Se fue el joyero de siempre, emigró la joyera nueva, cerró la espléndida tienda de fotos y persisten muchas zapaterías pero solo hay un negocio que prospera de verdad en la calle desde que Lehman Brothers se hundió: el zapatero remendón. La crisis le ha permitido salir del lúgubre local donde inició su oficio y hoy trabaja en una esquina luminosa de amplios ventanales. En el escaparate donde  ayer colgaban zarcillos a 60 euros para ser la más guapa de la Feria, se amontonan ahora cientos de pares de zapatos sin suela, bolsos de piel desventrados y tacones pidiendo una tapa a gritos.

El zapatero prodigioso sonreía mientras acumulaba encargos a la hora en que la prensa volvía a León XIII a certificar que es allí, en el número 1 de la popular calle, en el edificio colonizado en tiempos de bonanza por el banco inglés, donde Podemos ha abierto su primera oficina en Sevilla. Allí, a pocos metros del negocio crecido en el caldo de la crisis, ha abierto su laboratorio político la única organización que capitaliza a día de hoy el descontento ciudadano y que desde este fin de semana se ha propuesto conquistar la “centralidad” en España. El centro de Sevilla le queda a unos 15 minutos.

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Sin vacuna

Occidente se revuelve porque en un hospital español ha prendido la epidemia de África, la de la foto de Samuel Aranda en el New York Times y la que lleva meses contando muertos negros a puñados: hijos, primos, padres, amigos de todas las edades y de todas las condiciones. También algunos muertos blancos, solo unos pocos, de esos blancos de condición especial que se la juegan en países pobres y que al fin y al cabo llevan estampado el riesgo en el sello africano de su pasaporte. Pero es hoy cuando Occidente se revuelve y se rasga sus vestiduras ante la evidencia de que el problema ya es suyo y de que esos trajes especiales que parecen espaciales no han conseguido aislarle del gigantesco drama que padecen hace meses miles de seres humanos.

España se revuelve en su propia miseria y contra la fatalidad histórica de que haya sido aquí, aquí que de un tiempo a esta parte se arrastra el complejo de que se es menos Europa que la otra Europa, donde haya anidado el bicho que mata a los pobres de África. La vecina en el ascensor no habla del tiempo sino de “lo del ébola”, que por algo ha sacudido de las primeras planas las urnas de Artur Mas, las tarjetas negras y la corrupción nuestra de cada día. Se multiplican las especulaciones sobre los contagios y en cada conversación hay un pseudomédico y otro pseudopolítico para augurar los males por venir a cuenta de la nueva plaga, la misma que antes de infectar a la sanitaria de Alcorcón para desvelo de Occidente entero había matado hasta el pasado 1 de octubre a más de tres mil personas en Guinea, Liberia, Nigeria, Senegal y Sierra Leona.     Casi ocho mil están ya contagiados en África, según el dato de la Organización Mundial de la Salud.

¿Qué sentirían los colaboradores sin pasaporte europeo del padre Miguel Pajares en Monrovia cuando lo vieron salir rumbo al primer mundo para aferrarse a la esperanza de sobrevivir? ¿Cómo se despidieron del sacerdote Manuel García Viejo los condenados a morir en Sierra Leona? ¿Cuántos siguen vivos de todos esos que se quedaron en tierra cuando España intentó salvar a los suyos? ¿Qué sabe Occidente de sus vidas hacinadas en los hospitales insalubres en los que se han echado a morir? ¿Cuánto le preocupa al primer mundo si esas muertes son a causa de un fallo humano o de una mala gestión sanitaria?

La fiebre alta es el principal síntoma del ébola pero, como la contagiada de Alcorcón no superaba en principio el límite marcado por los protocolos, los especialistas que la trataron no advirtieron el virus. Quizá esta epidemia sea síntoma de un mundo enfermo. Otro más. Con diagnóstico, pero parece que sin voluntad para sacar la vacuna.

 

 

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Me lo expliquen

Lunes 29: “Que soy el Supremo: ¿Está ahí la jueza Alaya?”

La Justicia estará desbordada pero a mí, hoy quiero confesar, me desborda. No entiendo a los jueces y mira que les tengo respeto a ellos, a su independencia, a sus veredictos e incluso a sus errores. Les respeto y profeso cierto temor de dios, tanto que me muerdo la lengua hasta la autolesión cuando cerveceo con un viejo amigo ex hippie que ya va por magistrado en ciernes y que, pese a que tocaba en una banda de rock y ahora hasta casa con cierta guasa, a mí me impone. Repienso todo lo que digo delante de él no se me vaya a escapar alguno de mis delitillos veniales con miedo a que me detenga, me preimpute, me impute, me procese o me use como cortina de humo, que es la última innovación penal que le están aplicando, según ella misma denuncia con impotencia, a Isabel Pantoja. No hay derecho. Ni Derecho, por lo que se ve.

Cómo se explica si no que dentro de un sistema tan complejo como el diseñado para la Justicia española, que asumimos que es jerarquizada y costosa y lenta en pro de obtener las mayores garantías, cómo se explica entonces que se resuelva con una llamadita telefónica “del Supremo” que la jueza Mercedes Alaya pueda seguir instruyendo la macrocausa de los ERE a pesar de que la lógica y el procedimiento habitual dice que, una vez elevado el caso a la instancia superior, una se espera a que le digan si lo toman o lo dejan.

Lo leo en El País con la firma sagrada de Javier Martín Arroyo y doy por hecho que va a misa esto que leo, pero no lo entiendo. Llevo todo el fin de semana escuchando los trámites establecidos para que el Tribunal Constitucional imponga hoy su ley a cuenta de la consulta convocada por Artur Mas y vivía convencida hasta ahora mismo de que los órganos judiciales se hablaban entre ellos por escrito, con documentos oficiales y argumentos que justifiquen los porqués de esa decisión. La alternativa es resucitar a Gila (“Que soy el Supremo: ¿Está ahí la jueza Alaya?”) y decirle a Isabel Pantoja que su abogado podría haber solicitado el beneficio de suspensión de pena de prisión con una llamada “a la Audiencia”. O mandarle un guasap si estaba en línea.

 

Martes 30: ¿Las cuentas de buena pipa?

11.00h. Llegó el día de la alegría: derramando relucientes monedas de euros, las cuentas de la recuperación entran por las puertas del Congreso de los Diputados en el ipad del ministro titular de la cosa hacendística, Cristóbal Montoro. Me lo expliquen porque no lo entiendo y no me refiero al Presupuesto del Estado de 2015, que una a estas alturas de su corta pero intensa existencia navega con más soltura por el temido Libro Amarillo que por las Páginas del mismo color. Lo que no puedo entender es cómo van a hacer las mentes pensantes del discurso del Gobierno para que los sufridos contribuyentes mastiquemos sin atragantarnos el argumentario diseñado a la medida de nuestra agenda ciudadana, cuajadita de elecciones.

Simplificando mucho la cosa, a ver si alguien entiende lo que yo no alcanzo, la línea oficial del Gobierno de Mariano Rajoy sostiene que la actividad económica va a crecer tanto el año que viene que las arcas del Estado van a recaudar lo mismo que en los años de la burbuja. Eso solo 29 meses después de que, en la primavera de 2012, el ministro irrumpiera en la escena de la Hacienda Pública con los Presupuestos del Estado más sombríos de la historia reciente, sin atisbo de estímulo a la economía y consagrando los esfuerzos de todo el país a la reducción del déficit. El pesimismo de entonces es directamente proporcional al optimismo de hoy. Los ciudadanos también se encuentran en distintas circunstancias: los de hace 29 meses acababan de echar del Gobierno a José Luis Rodríguez Zapatero (Montoro se disponía a gestionar su famosa herencia) y los de hoy son los que tienen que decidir desde ya a sus representantes públicos en distintas convocatorias (lo que gestiona ahora Montoro es su propia herencia). ¿Percibirán tantas diferencias como presuponen los Presupuestos del Estado entre una herencia y otra? Que me expliquen cómo van a hacerlo los expertos en comunicar la materia porque a mí me cuesta entenderlo solo con revisar de puntillas las vergonzantes cifras de Cáritas sobre exclusión social o comprobar que no han vuelto las fábricas que hemos visto caer en este tiempo ni se ha recuperado el nivel salarial perdido y que reclama con contundencia la propia Organización Internacional del Trabajo.

 

Miércoles 1: Cuestión de idoneidad, cuestión de confianza 

Me no comprender”. Eso estarán pensando algunos de los miembros de la Eurocámara y no precisamente por el idioma, que Miguel Arias Cañete está derrochando don de lenguas y ha respondido en inglés, en francés y en alemán. Y porque no hay chinos en la sala que él ya lleva tiempo aprendiendo pinyin. Miguel Arias Cañete aspira a ser la máxima autoridad europea en Acción Climática y Energía y para evitar incompatibilidades vendió a mediados de septiembre sus acciones en empresas petroleras en las que participaba cuando era ministro español de Medio Ambiente, representante del Estado en las cumbres de Cambio Climático y en los consejos europeos en la materia. Con la candidatura en marcha, el eurodiputado Equo Florent Marcellesi calentó la caldeada atmósfera lanzando el siguiente vídeo para denunciar la vinculación de Arias Cañete con los oligopolios petroleros.

Cada vez que se comentan con alguno de sus colaboradores los tics machistas del ex ministro (a cuenta de su condescendencia con las mujeres por aquello de la superioridad intelectual masculina) o sus tics clasistas (a cuenta de que los camareros en España, con tanto inmigrante, ya no son lo que eran) se alzan voces que defienden que, más allá de sus formas, de su espontaneidad y de su conservadurismo, Arias Cañete tiene una cabeza privilegiada, capacidad de gestión y solvencia intelectual. No lo dudo. Pero no es una cuestión de idoneidad técnica, sino de preservar la confianza en el sistema.

Porque no entiendo cómo en la España perpleja por los abusos (el titular de hoy: 15 millones de euros gastaron los consejeros de CajaMadrid con tarjetas fantasma) nos podemos permitir el lujo de seguir pasando la mano en cuestiones que difuminen los más mínimo la línea roja, gruesa y definitiva que tiene que separar los intereses públicos de los gobernados de los privados de los gobernantes. ¿En serio que es lo más conveniente que una persona que acaba de hacer una transacción empresarial en el sector tenga en su mano el marco regulatorio del mismo? Porque ahí donde aspira a sentarse Cañete es donde se hace la gran política energética de Europa, ahí es donde se decide la política económica que rige a las empresas europeas. ¿Existe o no conflicto de intereses? Dependerá del nivel de exigencia. Debería ser máximo, pero no lo es aunque el debate haya estado encima de la mesa en sobradas ocasionesMe tampoco comprender.

 

Jueves 2: Más parados para la recuperación

A las 9.00h conocemos el nuevo dato del paro. Aumenta el número de parados pero estamos contentos. Me lo expliquen. Acudo a mi experto de cabecera en cosas laborales y me cuenta que el paro hay que analizarlo en series, que tenemos una economía muy estacionalizada y que el crecimiento del número de desempleados en septiembre se da por hecho y que lo importante es que el paro crece menos que otros septiembres. Puede empezar a entenderlo desde el punto de vista estadístico, pero nunca desde humano. Más parados son más parados. Con nombres, con apellidos y con historias de ahora, de este septiembre. Y quién sabe si alguno de los que cayeron en el anterior septiembre que fue peor que éste han retomado su vida laboral. En Andalucía, hoy como en septiembre de hace un año, sigue habiendo más de un millón de parados. Así cierra su crónica de hoy Paco Santiago:

 

Viernes 3: Legislar contra la ley del más fuerte

“Como se quede embarazada nos encontramos con el problema”. Lo dice Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, que se lleva todas las críticas del grupo de guasap de mis amigas madres, primero, y de medio país después (lo digo por orden de aparición en mi móvil, que mis amigas viven al filo de la noticia). Mónica de Oriol, ácida y descarnada, sabe que dice algo políticamente incorrecto pero tiene la valentía de decir lo que la gran mayoría de los empresarios piensan y no dicen por si viene la policía de género a censurarles.

Es bueno que afloren las mónicasdeoriol para que pongamos al descubierto nuestras vergüenzas, las de una sociedad consentidora que retrocede en derechos y, de forma muy llamativa, en el derecho de la mujer a ser madre y desarrollar en condiciones de igualdad su carrera profesional. Y eso solo se consigue con políticas que favorezcan la conciliación, con bajas de maternidad garantizas (conozco a tantas mujeres que no saben lo que es disfrutar de los cuatros meses que antes de la crisis nos parecían poca cosa) y con discriminación positiva, sí, con cuotas en la vida pública y también en las empresas privadas. Me tienen que explicar eso de que no se puede intervenir en este ámbito privado: ¿acaso las empresas no perciben fondos públicos procedentes de los bolsillos del todos los hombres y mujeres contribuyentes? ¿por qué no les puede pedir el Estado un compromiso con la igualdad entre hombres y mujeres contribuyentes?

Demostrado que el discurso de género ha degenerado en una gran hipocresía, legislen ustedes señores legisladores, que indicadores ya tenemos muchos. Legislen para evitar que la inercia de los siglos siga pesando sobre esa mitad de la población que, pese a madurar antes en la infancia y cosechar más éxitos en los estudios que la otra mitad, entre los 25 y los 45 años deja de ser todo lo productiva que pudiera porque la sociedad no se lo permite pese a haber invertido enormes cantidades de recursos públicos en su formación (que hay más licenciadas chicas que chicos). Legislen ustedes porque la desigualdad, como la ceguera o la infección, no es una enfermedad que se corrija sola, máxime si se produce en una sociedad que, pese al revuelo, se toma a broma que un alcalde siga en el cargo después de decir públicamente que las faldas están para quitarlas. El escándalo proviene de que lo dijo en público porque en privado, a diario, son tantos los comentarios de ese tipo que dejamos pasar con si acaso un gesto de fastidio. Legislen ustedes contra la ley del más fuerte y contra quienes terminan ejerciendo esa fuerza en forma de violencia contra las mujeres. Y que no tengamos que volver a hablar de funerales (rectificar es de sabios, Pedro Sánchez).

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Promos

Lunes 15. Licitaciones

Vértigo matutino. La agenda de Europa Press da miedo. Se atraganta una con el café solo de pensar cómo vamos a poder asistir a todo lo importante que se supone que va a pasar a lo largo de la jornada, preservando un poco de capacidad para reaccionar ante lo imprevisto. Cámaras y redactores de esta tele nuestra y de todos los medios de comunicación en crisis se desdoblan para atender a los requerimientos de la actualidad que, en días como hoy, acaba siendo arrollada por la agenda política. Un desplegable de ruedas de prensa, desayunos, canutazos, mudos, comités y otros géneros de la comunicación política demuestran que las maquinarias electorales están ya a pleno rendimiento. Cada cual con su potencia.

El socialismo andaluz, que ayer montó una fiesta mitinera a la medida de Susana Díaz (“y de lo que necesitaban oír los nuestros”, cuenta un histórico socialista), reúne hoy a sus cuadros para engrasar su estrategia atendiendo a los desafíos conocidos (corrupción y crisis con unas elecciones (o dos) a la vuelta de la esquina) y los imprevistos, que la izquierda anda muy convulsa y es difícil navegar en las aguas revueltas del descontento social. “Que nadie nos distraiga, somos una alternativa de izquierdas”, les dice la jefa a los suyos, todavía extenuados de tanto aplauso de ayer pero con reservas de adrenalina para toda la temporada. El doblete surte efecto.

Y los populares andaluces ya dan muestras de recomposición. Han debido de tener una reunión con los compañeros de Madrid para coordinar la campaña de Juan Manuel Moreno Bonilla, líder del PP-A. Si hasta ahora solo le habían dado disgustos (en forma, por ejemplo, de recurso contra la apertura de la mina de Aznalcóllar con amplios niveles de aceptación social), Ana Pastor, no la de la tele, la ministra de Fomento, se baja hoy del AVE con la cartera llena de buenas nuevas para los andaluces. No es ésta una dirigente de muchas alharacas ni de besos y abrazos al votante a pie de obra, pero su agenda constata que ahora sí que estamos en un nuevo tiempo, el de la cuenta atrás para la cita con las urnas. Convenio de rehabilitación de viviendas con la Junta y, (sí, sí, pone lo que van a leer) anuncio de licitación del desdoblamiento de la N-IV, esa carretera entre Cádiz y Sevilla que siempre aparece en los programas políticos y nunca en los presupuestos públicos. La incredulidad del ciudadano que se desangra por el bolsillo en el peaje de la AP-4 es tan grande como el supuesto plazo para la puesta en servicio de la infraestructura, 2019. Pero esto no ha hecho más que empezar: comienza la temporada de licitaciones y promociones que, ya saben, riman con elecciones.

Martes 16: Programas

Anoche me lo perdí. Qué estaría yo haciendo que no vi en el programa de Telecinco a la hija de Rocío Jurado (Rociíto de toda la vida pero ahora rubia) presentando un programa en el que participaba la hija de Isabel Pantoja (Chabelita de toda vida pero ahora rubia) con la participación en directo de su mismísima madre; de la segunda, lógicamente, que la primera falleció ya hace años y no pudo ver el resurgimiento mediático de su heredera. Pantoja sí. Pantoja, que tuvo escuela, ejerce de madre de la nueva Pantoja y llama a la tele sin reparos para promocionarla y aconsejar a las jóvenes y guiarlas por el camino de la vida, que quién se acuerda ya de las manchas de su expediente judicial. Al parecer la niña canta de maravilla pero lo que realmente hace bien es hablar inglés. “Niña, habla”. Y la nena parlotea en la lengua de Shakespeare con la boca floja cual hija de Preysler, que al fin al cabo todas tienen una mamá Isabel, y la madre cantante proclama a los cuatro vientos que “buen dinerito le ha costado” el colegio británico de su filóloga en ciernes. Confío en que la Policía y los jueces sí que tengan a gente de guardia viendo estos programas, que en un testimonio de éstos se ganó una imputación la ex mujer del ex novio de la madre de Chabelita, que ahora se da a conocer como Isa Pantoja y que tiene acento, como poco, de Gibraltar.

Por si alguien quiere confesar algo en directo, aquí les dejamos nuestros horarios de informativos, que nuestra crónica judicial no tiene nada de rosa. A las 11h, Paco Santiago sale por primera vez a contar las noticias en 8TV Andalucía. Luego vuelve a las doce y a la una y a las dos y por la tarde Manu Guerrero le toma el relevo y las cuenta a las cinco, a las seis, a las siete y a las ocho hasta que a las nueve de la noche Ana Zambrana hace el resumen de toda la jornada durante media hora de informativo. Lo hacemos para que nos vean pero si no lo promocionamos difícilmente nos verán. Así que no nos queda otra que el autobombo para que se enteren todos de que, con mucho esfuerzo y sobre todo muchas ganas, apostamos por la información:

Y por el análisis. Hoy toca ultimar el arranque de la temporada de ‘A por todas’, que fue el programa con el que esta cadena empezó sus emisiones y que es un espacio pensado para el encuentro de todos con todos y el debate sin griterío. Hay un factor que distingue al espacio que dirige Fernando Pérez Monguió y que explica que se haya ganado el respeto: quien opina sabe de lo que habla porque tiene contacto directo con las fuentes, porque es quien pregunta en las ruedas de prensa y quien ve con sus ojos lo que luego cuenta en la tele.

Miércoles 17: Confrontaciones

Se van a matar. Los cámaras, digo. La lluvia ha dejado el patio del Parlamento de Andalucía como una pista de patinaje y alguien dice que la imagen del inicio del Debate del Estado de la Comunidad está al otro lado del recinto. Todos corren en desbandada y dejan sin cobertura catódica la irrupción en escena del equipo popular con su jefe Moreno Bonilla al frente de la expedición. Unos cuantos sí que captan el sprint de Antonio Maíllo y su portavoz parlamentario y sus consejeros y sus diputados cuando apretó la tormenta y salieron todos corriendo (“¡Qué metáfora!”, se oyó decir debajo de un paraguas no identificado) y todos están listos como un solo hombre a las doce, con menos público que en citas anteriores, en ausencia de autoridades militares, sindicales y patronales, para captar la subida a la tribuna de la mujer que preside la Junta. A la hora en punto, ella dispara.

Ahora que el PP ya no es el partido de la reforma laboral ni de los recortes (porque la memoria colectiva necesita olvidar para no estallar) ni del aborto (porque la ley se va a quedar en un cajón), Susana Díaz resucita el discurso del agravio y echa a rodar el argumento que tantas alegrías electorales le dio en su día a Manuel Chaves: el Gobierno del PP maltrata a Andalucía. Esta idea, presente en toda la legislatura de forma intermitente a cuenta del incumplimiento del Estatuto en la cosa de las inversiones o en el bloqueo a la reactivación minera, es ahora la piedra angular de una estrategia medida inspirada en “los 400.000 andaluces” que en su día no reconocía José María Aznar. Mientras el alto y flamante Pedro Sánchez se promociona ante la masa informe y desinformada con una calculada llamada telefónica al mismísimo Jorge Javier Vázquez en el mismísimo Telecinco que anoche recibió la llamada en directo de la mismísima Isabel Pantoja, Susana Díaz enarbola el eslogan vintage y recuerda que, ahora como con la batalla del censo, no va a consentir el “atropello”. Que cuente ya con el apoyo de Jorge Javier, que él acaba de pedir en directo el voto para el PSOE en un espacio de máxima audiencia que, cosas de la democracia, tiene derecho a voto pese a consumir este tipo de televisión. (Con suerte para Pedro Sánchez quizá en la próxima encuesta detecte que algunos de esos espectadores de Jorge Javier le distingan cuando lo vean de refilón en un Telediario al lado de Susana Díaz, que dicen que el otro día alguien lo confundió con su escolta).

Pero volvamos al salón de plenos andaluz que no todos los diputados se han ido a ver la tele. Tampoco toda la carga política del discurso presidencial va dirigida a Madrid: hay un compromiso de Susana Díaz que deja restos de metralla en la bancada de IU. Tiene que ver con la regularización de viviendas ilegales en Andalucía, línea roja para la federación de izquierdas, tema debatido muchas veces sin arreglo de consenso y que hoy la presidenta decide citar en la batería de medidas que anuncia en su discurso. Se haya hablado más o menos sobre el asunto o se haya alcanzando un acuerdo más o menos cerrado sobre el asunto, Díaz podría haber optado por no poner el foco en un tema que incomoda a sus socios. Pero lo pone. Y que nadie piense que lo que se dice en esa tribuna es fruto de la improvisación.

Jueves 18: Cavilaciones

Los socios votan separados en el Debate del Estado de la Comunidad. No parece que sea un tema nuclear (un alto dirigente de IU lo minimizaba el día anterior en conversación privada como un asunto que se abordaría en el siguiente comité de enlace, el órgano donde los socios hacen terapia de pareja), pero PSOE e IU marcan distancias a cuenta de la dotación de luz y agua a unas 25.000 viviendas ilegales. En los pasillos del Parlamento andaluz cunden las especulaciones y los análisis de ensaladilla, que es como algunos se refieren a las sesudas interpretaciones políticas que se hacen en la barra del bar de la Cámara con la tapa estrella como reclamo.

El caldo de cultivo es propicio para la rumorología porque IU se recuece en su propia salsa en su debate interno perpetuo: hasta dónde hay que llegar con el PSOE ahora que la presidenta puede convocar elecciones cuando quiera y que crecen como setas las alternativas a la izquierda de su izquierda. El histórico comunista Felipe Alcaraz solía decir que esa relación era similar a bailar un bolero, ni demasiado cerca ni demasiado lejos, pero siempre con grandes dosis de dramatismo. En estas cavilaciones anda ahora Antonio Maíllo, el líder de la federación de izquierdas que menos contestación interna ha tenido en la historia de IU, y que declara que sorber y soplar es posible, que uno puede estar en el Gobierno con los socialistas y montar alianzas con plataformas catalizadoras del descontento con los partidos tradicionales desde opciones alejadas de lo que los politólogos llaman stablishment y que últimamente se ha simplificado y acotado al ámbito político en un término que enfada mucho a los políticos: la casta. Si ustedes quieren mosquear a un dirigente de IU alguna vez en su vida, solo tienen que sugerirles que hay quienes les incluyen en ese lote. Saben que, en tiempo preelectoral, es lo que peor les viene para promocionarse.

Viernes 19: Condenas

“Una vida con un sueño y coraje para luchar, una vida por un sueño, con la pasión del que empieza, siempre Jerez”. Era la letra del vídeo promocional de Pedro Pacheco que resumía el “M’encanta Jerez” que lo hizo famoso y que repetía cada dos frases a modo de eslogan personal. Recupero hoy ese vídeo del ex alcalde con el Papa, Lola Flores, en la maratón de New York y en las rotondas y el circuito de velocidad del Jerez que se identifica con sus años de mandato y con su controvertida personalidad de político populista que tiene que ir a la cárcel porque lo ha dicho el Tribunal Supremo, que ha agravado la pena impuesta por contratar sin contraprestación de servicios a dos militantes andalucistas. Más de cinco años de prisión que superan con mucho otras condenas recientes, por ejemplo, por corrupción urbanística en Marbella.

Pacheco, que como recuerda hoy todo el mundo dijo que la justicia era un cachondeo, fue alcalde sobre todo pero también diputado en las Cortes y en el Parlamento andaluz, candidato a la Junta de un partido andalucista que llegó a gobernar en coalición y es un protagonista indudable, guste más o menos, de la historia autonómica. Ahora irá a la cárcel por lo que parece una clara confusión de la institución y el partido, de la esfera de lo público de lo privado y de los compromisos que se contraen nombre de los ciudadanos con los puramente personales con una peligrosa sensación de impunidad. Uno de los contratados de forma fraudulenta fue un histórico y estrecho colaborador suyo en la batalla orgánica del nacionalismo andaluz que hoy, por éstos y otros polvos, solo late en el lodo de la irrelevancia. No todos sobreviven tan bien como Isabel Pantoja.

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Fronteras

Lunes: Javi tiene un plan

Javi tiene un plan. Me lo cuenta su madre mientras intentamos doblar las sábanas recién recogidas del tendedero: se va a Dublín a finales de mes a trabajar a un hostal. Allí le dan alojamiento. “Es por su bien, que así mejora el inglés, que aquí con las prácticas no le llega a nada”, argumenta ella con satisfacción al contar que su hijo de 25 años, ingeniero de Telecomunicaciones, el más estudioso de su clase, de su calle y casi de su barrio, toma decisiones ante la falta de alternativas laborales. Ha trabajado en cáterings durante los últimos años de carrera y ha vendido refrescos en las corridas de la Maestranza y ha servido mesas en algún que otro restaurante, pero ahora tiene un plan.

“Así que él dice que se va que allí ya están algunos amigos suyos”, explica la madre. “Qué esaborías son estas sábanas, que no hay quien las doble con los elásticos éstos”, añade como siempre los lunes a esta hora cuando aprovecha para que doblemos juntas las malditas sábanas bajeras. Luego yo me voy y ella se queda limpiándolo todo, después de haber pasado la noche fuera de su casa velando los sueños de un anciano a quien atiende y antes de salir pitando para otra de las casas en las que trabaja desde que, coincidiendo con el inicio de la crisis, su pluriempleo se convirtió en la principal fuente de ingresos de su casa. Porque cerró la fábrica en la que tantos años estuvo su marido y se acabaron los tiempos de no tener que trabajar fuera de casa. Ni él con más de 50 ni su hijo de menos de 30 han encontrado empleo.

Ahora Javi tiene un plan para independizarse que supera los límites de su mundo y ella siente orgullo por el hijo que asume la mayoría de edad y decide que quiere hacer su propio futuro. Porque querer es poder. “¡No vuelvas a comprar sábanas de éstas porque se pierde media mañana con ellas!”.

Martes: El dedo y la superluna

Preparados todos los teléfonos inteligentes, que esta noche vuelve a haber superluna. Serán cosas del cambio climático (dicen que PSOE e IU están a punto de ponerse de acuerdo para sacar una ley autonómica para contribuir a su mitigación; veremos), pero cada vez las lunas son más grandes. Y ni por ésas la vemos en todo su esplendor: seguimos en la necedad de mirar el dedo que la señala.

Consulta catalana sí o no, adelanto electoral en Andalucía sí o no. En su determinación de multiplicar su agenda mediática para darse a conocer, Juan Manuel Moreno Bonilla, ofreció ayer una entrevista en la Ser en la que elucubra que la presidente de la Junta, Susana Díaz, está “construyendo un relato” para celebrar elecciones en noviembre lo que da pie a que la mentada le replique esta mañana en el mismo medio de comunicación.

Lo de “construir un relato” viene a significar que la presidenta estaría buscando una excusa para que los andaluces puedan entender con naturalidad que solo un año después de su llegada a la Presidencia, ahora que parece que la economía se anima, la situación es insostenible y hay que llamarles a las urnas para que decidan. “¿Para que el resultado sea el mismo? Porque las encuestas no permiten gobernar en solitario. ¿Para ser quien se ‘como el efecto Podemos’? El globo de Podemos se pincha en las municipales”, se pregunta y se responde a sí mismo un diputado socialista que entiende que, llegados a este punto, unas elecciones andaluzas en otoño serían interpretadas como puro tacticismo electoral. “La gente, nuestros votantes de siempre, quieren ver que la gestión que vendemos da resultados y no quieren debates artificiales”, añade.

El crédito político, viene a decir, no se gana señalando los problemas sino dándoles soluciones a la gente, al paro, la precariedad del empleo y la falta de liquidez de las empresas. Quizá por eso Susana Díaz se empeña en las últimas entrevistas en colar balance de gestión entre las obligatorias preguntas sobre el anticipo electoral y la independencia catalana. Quiere enseñar resultados como sea para activar la idea de que, por ejemplo, las fotos con los empresarios del Ibex 35 dan fruto y ya hay jóvenes becados por el Santander. Hoy celebra con ellos su primer aniversario de presidenta y anuncia un plan para el “retorno de los talentos”, como los amigos que se fueron antes que Javi y que, por ahora, le esperan en Dublín.

Miércoles: Chamizo reaparece

En la Andalucía díscola que impartirá Educación para la Ciudadanía pese a la entrada en vigor de la Ley Wert, más de un millón y medio de alumnos vuelven al cole a la hora en la que se anuncia la muerte de Emilio Botín. El Banco Santander anuncia a la CNMV en una escueta y gélida nota que su presidente ha fallecido y que van a activar el protocolo sucesorio para salvaguardar los bollos de los vivos. Lo que procede.

Dicen que a esta hora de la mañana ya hay editores de prensa lamentando no tener un formato sabanón para desplegar una portada luctuosa más grande todavía que la que saldrá mañana para glosar al banquero de los banqueros del banco de los bancos de España que cruzó océanos y conquistó el mundo. Comentarios maliciosos que nada tienen que ver con la pésima humanidad de otros expresan su regocijo por la muerte de un rico. Una lucha de clases tan malentendida como poco práctica, que a don Emilio lo hereda doña Ana Patricia. Falta a parte iguales educación para la ciudadanía y misericordia cristiana, lo cual puede llegar a ser motivo de suspenso en este curso porque, abróchense los cinturones de castidad, la asignatura de Religión es evaluable.

Lo que no alcanza a cuantificar el ministro Wert, pese a su pasado demoscópico (ni él ni ningún analista de cierta solvencia) es el alcance de todo eso que se mueve en el comportamiento político de los españoles, que apoyaron masivamente al PP para buscar las soluciones que no les daba el PSOE y que, decepcionados con el nuevo Gobierno, buscan referentes nuevos. O no tan nuevos, que José Chamizo, ex Defensor del Pueblo Andaluz, se pasó muchos años en el puesto del que salió tarifando con la “chica de Presidencia y un psicópata del PP”, Chamizo dixit. Hoy ella es presidenta de la Junta, el psicópata sigue sin identificar y él no descarta ser candidato a la Alcaldía de Sevilla si cuaja la plataforma Ganemos. El sacerdote parece tener su plan y no es precisamente oficiar funerales ni recitar el catecismo en las aulas wertianas.

Jueves: Las grandes alamedas

Se cumplen las previsiones y una marea humana que algunas crónicas miden en 11 kilómetros se echa a la calle por tercer año consecutivo para apoyar la independencia en Cataluña. El soberanismo luce músculo en las grandes alamedas de Barcelona, después de que la pérdida de la honorabilidad de Jordi Pujol le ha pesado en las últimas semanas.

Es 11 de septiembre y las redes sociales resucitan la imagen en blanco negro de Salvador Allende y la memoria del horror de las Torres Gemelas. No pasará a la historia éste de 2014 por la reconciliación ni el diálogo ni la búsqueda de una solución pactada a la Cataluña que, a día de esta Diada, está llamada a una consulta sobre sus fronteras políticas que no reconoce el Gobierno central, que sigue sin desvelar su plan para la fecha de marras. Parece ser que Artur Mas, a quien se le está poniendo cara de Ibarretxe, sí le contó el suyo al alto y flamante Pedro Sánchez: baraja un adelanto electoral en Cataluña si la finalmente no le dejan sacar las urnas que pretende. Opinadores cualificados sostienen que, en ese caso, la que no las abre es Susana Díaz.

Viernes: Partir para contar

La presidenta de la Junta de Andalucía en Marruecos y, como ocurriera en dos de los viajes oficiales de Manuel Chaves, mantiene una reunión con el rey marroquí que es una incógnita en la agenda hasta el último momento. Mohamed VI sigue la estela de su padre Hassan II y da trato preferente en sus relaciones a una Administración autonómica, la más cercana en la otra orilla.

Susana Díaz tampoco se saltó el medido guión de las históricas relaciones Andalucía-Marruecos: se relacionó al más alto nivel pero se cuidó mucho de pisar asuntos especialmente espinosos que son de exclusiva competencia estatal. Y por si alguna reticencia había con la siempre delicada cuestión de viajar al extranjero en gira oficial siendo un representante autonómica ya dejó dicho días antes que en la preparación del viaje le estaba ayudando Felipe VI. El nuevo rey también hereda la cercanía de su padre con la familia real alauí. Tres protagonistas diferentes que afrontan en la cuestión marroquí sus tres particulares nuevos tiempos con los mismos modos que sus antecesores rodeados de los mismos problemas enquistados entre las dos orillas.

La inmigración parece ser el de más difícil solución ante lo complicado que le resulta a Marruecos demostrar su respeto a los derechos humanos y lo complicado que se le pondría a la UE seguir teniéndolo como socio preferente en políticas europeas de relevancia indiscutible como la agricultura o la pesca. Testimonios como el del joven senegalés Mahmud Traoré en Partir para Contar demuestran que a la agenda mediática y política le sobran a veces edulcorantes cuando se trata de abordar la realidad del migrante africano, sobre todo, en los bosques marroquíes donde aguardan durante largas temporadas hasta cruzar la frontera.

Traoré, que ahora vive en Sevilla y que tardó tres años y medio en llegar desde Dakar, cuenta en su libro que a él no lo echó de su Temanto natal ni el hambre ni la guerra ni el dolor solo la necesidad de buscar oportunidades, emprender proyectos y tener éxito. Las mismas inquietudes que Javi pero al otro lado de la frontera, en un mundo en el que para perseguirlas estás condenado a jugarte la vida. Él nunca le contó su plan a su madre.

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El pecado original

Lunes: Llorarás como un niño

Padres y madres expulsados del edén vacacional con el corazón en un puño a las puertas de las guarderías y niños desgañitándose a lágrima viva. 1 de septiembre. “Es la imagen de la mañana”, me explica un compañero cuando le expreso mi inquietud por que todas las radios y teles del país dan categoría de apertura de informativos a una vuelta al cole plana y sin incidentes. Concluimos que a la gente le gusta reconocerse en la pantalla cuando pone la tele, de ahí que mostrar el regreso a las aulas de nenes como los suyos enmorecidos del disgusto también como los suyos forme parte de ese ejercicio de identificación que conduce a la comunión de la tele con su audiencia, que padece los rigores del fin de las vacaciones.

Vale. Me vuelvo a mi sitio y pienso en Eva, arquitecta en paro desde hace cuatro años, tiene 37 y está casada con otro arquitecto de la misma edad que, como ella, busca alternativas de ingresos para sacar adelante a sus dos hijos. Ni ellos han tenido vacaciones ni su hijo pequeño vuelve a guardería alguna este lunes de septiembre, para colmo, con más calor que agosto que terminó con un titular de ésos que sientan a Eva y a su marido cual cubo de agua helada sin avisar (los de la ELA están mentalizados): “Nosotros no hablamos de brotes verdes, nosotros hablamos de raíces vigorosas”. Para hacer del arriolismo una asignatura obligatoria de los grados de Ciencias Políticas, como poco.

En su Galicia natal pero sin galleguear lo más mínimo, Mariano Rajoy abrazó el optimismo económico sin rodeos ni pudor lo que provoca la hilaridad de Susana Díaz en su reaparición radiofónica en Radio Sevilla: “Yo no estoy para botánica”. Florituras sí que tuvo que hacer para apaciguar las especulaciones sobre un adelanto electoral que ella misma, deliberadamente, había provocado con unas medidas declaraciones en Menorca que levantaron las orejas a los analistas políticos y ampollas en sus socios de IU.

Martes: El dogma de la recuperación

9.00h del 2 de septiembre. Se confirma que la recuperación económica es, sin lugar a dudas, el principal recurso político que va a utilizar el PP de Mariano Rajoy hasta que se acabe la legislatura, que alargará todo lo que pueda para que la hora de votar se aleje al máximo de los meses ominosos de la reforma laboral, los tijeretazos en educación y la retirada de la tarjeta sanitaria a los sin papeles. Quien no pronuncie la palabra recuperación veinte veces al día que vaya pensándose su continuidad en la crema popular. Junto con la consabida regeneración democrática, es el nuevo dogma popular: el mismísimo presidente del Gobierno (que conoce los datos del paro de antemano como bien ha demostrado más de una vez) despliega la estrategia de forma ejemplarizante e implanta las raíces vigorosas un par de días antes de que se publique un aumento del desempleo en agosto. En Andalucía, ni botánica ni triunfalismo, que el paro baja levemente pero siguen registrados en el Inem más de un millón de personas.

 

(Que no se me olvide preguntarle a Eva si finalmente llegó a apuntarse al Inem. Por si hay que sumarla. Creo que cayó en el efecto desánimo de los autónomos sin trabajo ni prestación).

Miércoles: Gambas para todos

¿Qué pensarán los expulsados de larga duración del mercado laboral con el debate de a quién pertenecen los parados? Porque de Despeñaperros para arriba son consecuencia de las malas políticas del PP y de Despeñaperros para abajo los que salen del paro lo hacen gracias al PSOE. Eso dicen lo socialistas. De Despeñaperros para arriba la recuperación es una realidad insoslayable achacable al PP pero de Despeñaperros para abajo el paro y la desolación achacable al PSOE. Eso dice Juan Manuel Moreno Bonilla, líder popular recuperado para la causa política y la cosa mediática en las postrimerías de agosto.

Moreno Bonilla ya da entrevistas, asiste a actos en toda Andalucía y hace corrillos con periodistas, como en sus tiempos buenos en la capital del entonces reino de Juan Carlos I, cuando era uno de los preferidos de los plumillas del Congreso y ni adivinaba lo duro que podía llegar a ser pilotar una oposición periférica y, sobre todo, desconcertada. Desconcertada por lo rápido que se puede despilfarrar un capital político (el del PP de mayo de 2012) y por lo rapidísimo que se puede consolidar un liderazgo desde el poder (el de Susana Díaz, presidenta desde septiembre de 2013). Pasada la euforia del nombramiento, presa de una especie astenia primaveral de tomo y lomo, consumió los primeros meses de su mandato el flamante Moreno Bonilla viendo cómo se mofaban de él los mismos columnistas que lanzaban alfombras rojas a Javier Arenas y Juan Ignacio Zoido; hasta mote le llegaron a poner. Lo ven demasiado blando y demasiado risueño y demasiado condescendiente frente al gesto endurecido y cospedaliano de quien era candidato preferido del PP sevillano y que fue negado en público tantas veces, José Luis Sanz, alcalde de Tomares.

Retirado de los focos autonómicos que tantos sinsabores le llegaron a dar, Sanz espera prudente lo que diga el Supremo sobre su persona a cuenta de irregularidades en contrataciones municipales. Lenguas del entorno de Palacio (de la Moncloa, se entiende) dicen que fue descabalgado de la candidatura porque Mariano Rajoy tuvo información que le hacía presagiar este trance judicial. Él no ha dicho esta boca es mía ni siquiera cuando Moreno Bonilla asegura que imputación y dimisión no tienen por qué ir de la mano en este caso. Él se pertrecha en su pueblo, de los pocos municipios en los que el PP mantuvo el tipo en las elecciones europeas y que se prepara para la cita local con las urnas con el despliegue de toda la munición disponible. Organiza hasta concursos gastronómicos para abuelos y nietos. Si llegan hasta el final del siguiente vídeo verán que el alcalde no es de regalar sonrisas, pero gambas parece que sí.

 

(Que no se me olvide preguntar al Consejo Audiovisual si hubiese habido problema en pinchar de fondo del vídeo de la reaparición José Luis Sanz en la feria el ‘No estaba muerto, que estaba de parranda’. Recién finado Peret no lo tengo claro…). 

Jueves: Podemos puede

8.00 de la mañana. Café sin sacarina para todos, incluidos los de Podemos, que ni en sus mejores sueños debieron pronosticar esta aceptación. No hay quien endulce el estudio de opinión que publica la cadena Ser, que confirma que los dos grandes partidos siguen cargando con la peor parte de la desafección, el malestar por los casos de corrupción y los años de desempleo de Eva y su marido y de las evas que la crisis ha dado. El pecado original de los dos grandes partidos, suma quizá de muchas faltas de distinta índole, sabe a gloria bendita a Podemos: con un 18% de los apoyos, sin cara en Andalucía ni discurso local, se estrena en los sondeos autonómicos con una virulencia jamás antes vista en ninguna fuerza política de reciente creación.

“Es un invento del PP”, masculla un socialista, convencido de que su partido solo puede rascar votos en el centro y pesimista sobre el camino que puede recorrer en adelante IU: la federación de izquierdas, relegada a la cuarta fila, se encuentra ahora en el dilema de seguir mordiendo la que fue la fruta prohibida del poder y apostar por la estabilidad con el PSOE o, por el contrario, escorar su discurso más la izquierda dentro de lo que empieza a conocerse como una suerte de frente popular. En el PP, dilapidada la amarga victoria electoral de 2012, escudriñan el sondeo en busca de un dato que les haga salir más guapos en la foto, o por lo menos salir: el estudio constata el escaso nivel de conocimiento que tienen los andaluces sobre su líder.

  (Por cierto, que no se me olvide preguntarle a Eva si sabe el nombre del cartel electoral de IU en Andalucía).  

Viernes: Los ceros de la corrupción

10.00h. Llega Felipe González, todo él locuacidad y bronceado. Europa Press lo invita a discursear en Sevilla y no hay quien lo baje de la nube macroeconómica durante 45 minutos. Muchas caras de #MeHePerdidoHaceUnRato en una intervención a la que solo parece dar réplica Magdalena Álvarez, dicharachera en su recién estrenado asiento de desayunadora, ahora que acaba de retornar de Luxemburgo a la espera de que se resuelva el caso de los ERE (porque ya dijo ella este verano que confía en que el PP le devuelva el cargo del BEI cuando se demuestre su inocencia).

La columna me impide ver el gesto de Magdalena Álvarez mientras Felipe González se afana en explicar cómo la politización de la justicia ha conducido a la politización de los jueces y que hay jueces que emiten autos políticos y tal y cual… En el ambiente flota el nombre de la instructora de los ERE a la que, no tan veladamente, parece referirse González. No hay repregunta y nos quedamos sin titular. Sin ése. 18 años después de haber sido presidente del Gobierno, el ex sigue encandilando a lo más granado del socialismo andaluz: digeridas las más alambicadas reflexiones sobre los tipos de interés y la deuda, consejeros, diputados variados y ex de toda índole se lo beben con el zumo de naranja mientras reflexiona sobre Jordi Pujol, Mariano Rajoy o Pedro Sánchez y cuando prescribe la recita para su dolorido partido: una mayoría de izquierdas se consigue desarrollando políticas de izquierdas sin decir todo el día que son de izquierdas para que el centro se sume. Ésa es su pócima.

Digo yo que tal remedio también puede servir también para la derecha, pero conduciendo en dirección contraria. A ver si se lo va a aplicar Moreno Bonilla, activo también en viernes ofreciendo otro pacto a la Junta con una mano y dándole un mandoble con la otra por el fraude de los ERE al que, por cierto, cuantifica con un cero menos que el tradicional argumentario popular. Veremos si no se lo vuelve a poner, que hay algo que se vislumbra en este septiembre temprano: habida cuenta de que un exceso de euforia sobre la recuperación económica en Andalucía puede apuntarse al marcador de la Junta, la corrupción volverá a escribir el guión hasta las elecciones. Y que no haya tregua en las noticias de portada ni en las radios ni en las teles. ¿Aguantarán como noticias del día los plácidos inicios de curso con docenas de niños llorones? Angelitos.

 (Que no se me olvide preguntarle a Eva si ella ha logrado identificar a la serpiente que la metió en este lío). 

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Sin nombre

Era el reloj de todas mis mañanas. Mi camino era de ida y el suyo de vuelta. El mío hacia la jornada laboral y el suyo desde una guardería cercana se cruzaban a diario bajo la lluvia, el viento o el sol temprano. El punto en el que me lo encontraba me indicaba lo mucho o lo poco que me iba a retrasar ese día porque él no fallaba nunca. Cumplía con profesionalidad sus horarios de abuelo, al menos eso era lo que yo me figuraba cuando me daba los buenos días, liberado de la responsabilidad mañanera de los nietos, convertido en un paseante de cabellera blanca y ademanes de caballero de fina estampa; con ese punto justo de coquetería al descubierto cuando aligeraba el paso para ocultar el cansancio de todos sus años. No sé cuál era su nombre. Solo sé que, desde que adivinaba mi silueta a lo lejos, me buscaba con la mirada para desearme buena jornada y reprocharme burlón, cuando tocaba, que ese día iba tarde.

Miraba como el Juan Pareja de Velázquez,  ése que siglos después sigue cautivando, inmortal, desde una de las paredes del Metropolitan. Él apenas sobrevivía. Tenía el mismo pelo negro enmadejado, la misma profundidad e intensidad que el personaje del cuadro, pero él se movía nervioso entre las mesas de aquel Starbuck de la esquina. El pelo negro y la mirada negra enmarcada por una toalla blanca (sucia pero todavía blanca) que usaba a modo de bufanda. El otoño ya estaba bien entrado en Nueva York y esa blusa deshilachada y mal abrochada no debía de abrigarle demasiado. A la hora en yo me surtía del primer café del día ya llevaba un buen rato encadenando unos cuantos, como una liturgia repetida durante toda la jornada. No sé si leía el periódico, pero no lo soltaba. Levantaba la vista, me clavaba sus dos dagas azabache, sorbía por pura inercia del vaso largo de cartón, pasaba otra página con la torpeza que pasan las páginas unos dedos demasiado grandes y demasiado gordos coronados por unas uñas tan negras como su mirada, más sucias que la toalla que le rodeaba la nuca a modo de bufanda. Volvía a sorber y volvía a mirarme y volvía a mirar y a hacer como que leía… Por las noches, a la hora de mi regreso del mundo, de los teatros, de las avenidas, de los neones y de los museos, seguía ahí, detrás del ventanal, iluminado por la lamparita amarilla de la esquina, acomodado en el sillón orejero mirando, mirándome, mientras los camareros ultimaban su faena ajenos, por pura costumbre ya, a su inevitable presencia. Siempre he pensado que Juan Pareja se reencarnó en él, pero no sé cuál era su nombre.

Ahora ya sé que son nigerianos después de mucho tiempo suponiendo que vinieron de Senegal. Primero, años antes, llegó el más bajito y luego su amigo, que es más corpulento y ya empieza a dominar el castellano. Seguro que hay sonrisas blancas en el mundo, pero dudo de que lo puedan ser más que las suyas, que son las primeras de la calle cuando empieza el día y la gente va con sueños y con prisas. Son los ángeles de la guarda del coche que dejo en la calle desde el día que lo saqué del concesionario. Del mío y del de todo el vecindario que se atreve a la segunda fila con desahogo porque están ellos para darle forma al caos. Tienen medidos los espacios y saben dónde hay que empujar para que salgan unos y entren otros sin consecuencias. Conocen nuestras rutinas, los porqués de cada coche aparcado en nuestra pequeña manzana y hasta el número de nuestras casas. A menudo los veo correr cuando viene la Policía. No huyen de la autoridad: corren al telefonillo del infractor de turno para avisarle de que su coche puede ser multado en breves instantes. Una vez estuve muchos meses sin verles y el día de nuestro reencuentro estuve a punto de preguntarles sus nombres. Pero no me dieron margen porque andaban enfadados conmigo por no haberles avisado de que el coche iba a estar tanto tiempo desatendido: “Inma, no te puedes ir tanto tiempo sin avisar”. Todavía no sé cómo se llaman.

Se dio cuenta de que nos había estafado al oír nuestra conversación con la cajera del supermercado. Ella era una cubana con suerte que acababa de pagar con dólares su compra en aquella tienda surtida de todo a la que la gran mayoría de los cubanos no tenían acceso. Rápidamente activó el plan de rescate de nuestro ánimo y nos montó en su coche y nos llevó al hotel y nos contó que en La Habana no todos eran como ésos que nos habían robado pero que teníamos que tener cuidado y que disfrutásemos de la isla pero que no anduviésemos con malas compañías y que tenía que volver a casa pero que apuntásemos su teléfono y que viajásemos por nuestra cuenta pero que no nos fiásemos de nadie pero que ella nos iba a ayudar siempre que la necesitáramos. Apreté el papel en la mano pringosa por el sudor y los restos de azúcar del último mojito y le dije adiós aturdida por la ayuda y por el afecto generoso de quien no te conoce de nada y de quién no sabes su nombre. Nunca lo supe.

“Espíritu sin nombre,
indefinible esencia,
yo vivo con la vida
sin formas de la idea”.
Gustavo Adolfo Bécquer

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